lunes, 10 de septiembre de 2007

El club de la Pipa V

"El grito de la matanza" Grabado por HB


El grito afónico



La variación del grito depende de la intensidad del silencio retenido.
El silencio retenido no es solo callar, también es no encontrar
la melodía donde poder acoplar tus sonidos.
El silencio retenido es gritar cada vez con mayor volumen
y no escucharte.
Mientras mayor es la intensidad del silencio retenido,
mayor es la posibilidad de que el grito surja en forma afónica.
Porque el silencio retenido lastima tu garganta,
estrangulándola a través de tus cuerdas sueltas sin usar.

Pero el silencio retenido es solo una de las condiciones de posibilidad.
Porque el grito afónico vive de un acontecimiento:
una multiplicidad de bocas ardiendo intentando
revivirse mutuamente,
producen un estallido en su encuentro,
que agudiza tus sentidos, expulsando tus silencios.

NR



Una aterradora negación a proseguir exclamando aullidos incumbidos.
Un incesante aluvión de dichos irradiantes engendra fuegos innovadores.
La vibración del pecho reclama sonidos que alivian los enfrentamientos.
Un grito afónico invoca antiguos señuelos
que se funden con retazos de improvisaciones.

Pero no todo el que crea es soberano de su infinito.
Un director de orquesta lame tu garganta y escupe en tu cara.

La resonancia comienza ha disiparse entre los antiguos aullidos,
convirtiéndose en silencios irreversibles.
Todo quedo igual que al comienzo…
Por suerte queda algo para recordar…

¿Pero hasta cuando podemos mantener el silencio que nos enceguece?
¿Seguiremos gritando estrofas artificiales?
¿Cargaremos pedazos de tiempo en el pecho, eternamente?

Quizás volvamos a negar nuestras estatuillas.
Quizás aparezca algún otro grito afónico.

Pero fuera de cualquier improvisto,
quedaran bocas abiertas atentas a que alguna brisa
traiga algún llanto lamento,
para que ahogue las palabras.

NR



Se eleva entre los cuerpos, o ellos mismo lo elevan.
Queda suspendido en el espacio
agitando sus ojos tratando de explicar lo inexplicable:
Un grito afónico, una canción que ingresa en su cuerpo,
los pibes que lo apoya en su exclamación,
y unos hombros lo ayudan a mantener su trascendencia.
De su frente caen gotas de agotamiento lujurioso que se mezclan
con una marea de brazos que intentan recuperar su aliento perdido.
El silencio de todos se funde en una melodía única y destructiva
que recicla la tristeza para reducirla en una oración.

Ya es todo un oratorio de promesas presentes…
Ya las remeras pintadas se desvanecen en la piel…
Ya tenemos formas de arruinar
la maldita rutina que regulan las horas…

Un grito afónico se hizo grito, o lo hicieron quizás.
Inunda las radios y espectáculos envenenando oídos
y hechizando tus deidades.
Cumple promesas futuras destruyendo tu pasado
y capturando tu presente.

¿Quien hizo aquel grito que se parece tanto al nuestro?
¿Cómo se lo llevaron si todavía esta afónico?

Estamos afónicos, se enriquecen con nuestra oración,
posiblemente estemos destinados a la expropiación eterna.
La fruta madura de nuestros tramas queda engranada
entre nuestra garganta sangrada.
La saliva choca contra el graffiti que prometía tus alivios,
y las bellezas refuerzan tu seducción,
y quedas apartado reclamando un atajo…

El grito afónico mantiene tus sentimientos vivos,
y te avisa que todavía podes crear un melodía propia
donde poder bailar hasta morir.

NR

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola che, soy amigo de un amigo del NR, un loco que escribe en este sitio. Queria mandar un saludo a la vagancia que armo esta pagina, esa banda inconsolable de perros sin folleto. Es una joyita necesaria y placentera de recorrer.
salú,
nacho

Anónimo dijo...

Esta trilogía literaria conmovió mis silencios. Un magnífico desarrollo temático.
Muy muy bueno.
HB.